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El viejo oeste
David Carradine murió ahorcado en una habitación de hotel, a lo Ian Curtis de Joy Division, pero con 72 años. No comprendo cómo alguien puede estar tan atormentado para acabar con su vida de esta manera, pero existen presiones que tal vez hagan que tu cerebro convulsione y derive a acciones como esta. Ahora el FBI investiga el caso, a requisito de los familiares,  porque para nadie es posible que el actor se haya suicidado. Nadie tampoco lo supuso de Heath Ledger y por eso la suposición fue “suicidio accidental”. Creo que la gente más atormentada es aquella que no hace público su sufrimiento. Por otro lado el central de esta semana trata acerca de las armas. Creo que ya se ha hablado hasta el cansancio de ellas. Puedes ver sus estragos en la contraportada de Últimas Noticias o en el cuerpo de sucesos de algún otro periódico de circulación nacional. Tener un arma y ser un joven es una responsabilidad. Tener un hierro es una responsabilidad ¿Quieres uno? Mejor cómprate una guitarra, un bajo o una batería y sácale provecho.  ¿Quieres responsabilidades? Estudia. Trabaja. Se maduro.  La madurez que se debe alcanzar para manipular y poseer un arma es realmente grande. Este fin de semana, viendo capítulos de la ya extinta serie Cuentos de la Cripta al lado de mi chica y un camión de zancudos que nos querían como cena, me di cuenta que el país está sumergido en una fantasía del viejo oeste como el de las películas, donde sus habitantes olvidaron el uso de sombreros y espuelas y andan creyéndose dueños del mundo. Insultan a cualquiera por andar lentos en la autopista. Apenas cambia el semáforo a verde se pegan de sus cornetas para que el primero en cola avance. Muchos andan apestando a mal humor en el metro y otros caminan por ahí, con una pistola al lado de su cartera, esperando al primero que les hable mal como si esto fuera un gran guión de una mala película de acción.  Hay que cambiar nuestra forma de pensar, nosotros mismos somos los que estamos acabando con la existencia en la tierra. Desde la contaminación, pasando por el asesinato de animales en peligro de extinción, hasta llegar a esta guerra social que no tiene por qué existir si es que realmente somos los animales más racionales de este mundo. Yo no veo que los perros se maten entre sí.
-Lizandro Melean

El viejo oeste

David Carradine murió ahorcado en una habitación de hotel, a lo Ian Curtis de Joy Division, pero con 72 años. No comprendo cómo alguien puede estar tan atormentado para acabar con su vida de esta manera, pero existen presiones que tal vez hagan que tu cerebro convulsione y derive a acciones como esta. Ahora el FBI investiga el caso, a requisito de los familiares,  porque para nadie es posible que el actor se haya suicidado. Nadie tampoco lo supuso de Heath Ledger y por eso la suposición fue “suicidio accidental”. Creo que la gente más atormentada es aquella que no hace público su sufrimiento. Por otro lado el central de esta semana trata acerca de las armas. Creo que ya se ha hablado hasta el cansancio de ellas. Puedes ver sus estragos en la contraportada de Últimas Noticias o en el cuerpo de sucesos de algún otro periódico de circulación nacional. Tener un arma y ser un joven es una responsabilidad. Tener un hierro es una responsabilidad ¿Quieres uno? Mejor cómprate una guitarra, un bajo o una batería y sácale provecho.  ¿Quieres responsabilidades? Estudia. Trabaja. Se maduro.  La madurez que se debe alcanzar para manipular y poseer un arma es realmente grande. Este fin de semana, viendo capítulos de la ya extinta serie Cuentos de la Cripta al lado de mi chica y un camión de zancudos que nos querían como cena, me di cuenta que el país está sumergido en una fantasía del viejo oeste como el de las películas, donde sus habitantes olvidaron el uso de sombreros y espuelas y andan creyéndose dueños del mundo. Insultan a cualquiera por andar lentos en la autopista. Apenas cambia el semáforo a verde se pegan de sus cornetas para que el primero en cola avance. Muchos andan apestando a mal humor en el metro y otros caminan por ahí, con una pistola al lado de su cartera, esperando al primero que les hable mal como si esto fuera un gran guión de una mala película de acción.  Hay que cambiar nuestra forma de pensar, nosotros mismos somos los que estamos acabando con la existencia en la tierra. Desde la contaminación, pasando por el asesinato de animales en peligro de extinción, hasta llegar a esta guerra social que no tiene por qué existir si es que realmente somos los animales más racionales de este mundo. Yo no veo que los perros se maten entre sí.

-Lizandro Melean